
Antes que nada, tu caballo tiene que aprender a aceptar tu autoridad en la misma forma que acepta al lÃder de la manada. Algunas personas no entienden esto y confunden al caballo en vez de ganarse su confianza. Si un caballo se da cuenta de que es superior en fuerza (o en inteligencia) es seguro que causará serios problemas durante su entrenamiento. No trates a tu caballo como a un perro o una persona. Trátalo como a un caballo. Estudia su carácter y su mente. Los caballos serán siempre caballos. Piensan como caballos y actúan como caballos. Su comunidad original es la manada. Su defensa es escapar. Si ellos están asustados o misteriosos, ¡es porque son caballos! Perdónalos de la misma forma que ellos te perdonarán.
Los caballos no tienen mucho cerebro, pero tampoco son tontos. Simplemente no piensan en la misma forma que los humanos. Sus reacciones son instantáneas y espontáneas, no son el resultado de una serie de consideraciones lógicas.
Los caballos tienen instintos increÃbles y una gran sensibilidad, mas allá de la imaginación humana. Pueden sentir un terremoto horas antes de que ocurra. También tienen una excelente memoria. No olvidan experiencias aterradoras. Sus instintos en conjunto con su buena memoria pueden explicar porqué no es fácil calmar a un caballo asustado. Este aspecto de los caballos deberÃa siempre considerarse, y debe ser manejado con muchÃsima paciencia. Pero no solamente recuerdan las malas experiencias, los caballos recuerdan también las buenas. Por ejemplo, cualquier caballo puede recordar el camino de vuelta a su cuadra.
Los caballos nacen con buena naturaleza. El mal carácter es consecuencia de fallas humanas durante su entrenamiento. Un caballo puede desarrollar fácilmente malos hábitos si el humano responsable de él no es consistente al seguir reglas básicas de manejo de caballos.
El caballo debe confiar en ti. No esperes amor por parte de él. Entre mas entiendas a tu caballo – su personalidad tanto como sus problemas – será mas fácil alcanzar amistad y colaboración.
Siempre aspira a crear una asociación con tu caballo con armonÃa, confianza y voluntad. Siempre sé honesto y justo con tu caballo. ¡Nunca reacciones exageradamente! DisciplÃnate a ti mismo de la misma forma que disciplinas a tu caballo.
Cuando le pidas una respuesta a tu caballo, siempre ejecuta la solicitud adecuadamente. Si el caballo responde de la forma esperada, prémialo. Nunca pidas mas de lo que el caballo es capaz de dar, o dañarás su confianza en ti. Recuerda, no estamos pidiendo perfección, nos esforzamos para conseguirla.
Algunas veces es más sabio ceder un poco para ganar mucho. Pero si no hay otra opción que romper una seria resistencia por la fuerza para evitar un desastre, debes estar seguro de poder dominar la situación. De otra forma, será mejor dejar el trabajo a un jinete más efectivo y más valiente.
Recuerda que cualquier caballo es más fuerte que tú, una vez que encuentre que la resistencia puede ser el camino para evadir tu control o incluso asustarte, habrás perdido una buena parte de tu autoridad. Debes convencer a tu caballo de que coopere contigo. El caballo debe entender lo que esperas que él haga. Es más fácil manejar una libra de cerebro que mil libras de “horsepower".

